La vida se te va,
como la noche se lleva el día,
como las olas los últimos rayos del sol,
como el grito ahogado del silencio.
Eres tan frágil niña,
que aunque tu cuerpo refleje tus cuatro décadas
tu alma se quedó en el regazo de mamá,
y ahora que tú eres madre,
es tu último suspiro el que se oye llegar.
Porqué pequeña mía porqué tienes que partir,
dejando aquí la mitad de tu vida,
llorando porque nos privas de tu alegría,
llorando por tu partida.
Dios te quiere a su lado,
tu madre también te espera,
mi padre te tenderá la mano,
y entre todos velarán nuestra vera.
Adiós querida mía
adiós amiga del alma,
adiós sé que algún día
nos veremos quizás mañana
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